Gedeón: cuando Dios usa a los inseguros
Hay momentos en los que sabemos que Dios nos está llamando a dar un paso, pero lo primero que vemos no es Su poder, sino nuestras limitaciones. Pensamos en lo que nos falta, en lo que podría salir mal y en todas las razones por las que alguien más sería una mejor opción.
Gedeón conocía muy bien esa sensación. Cuando aparece en Jueces 6, no está viviendo como un hombre seguro de sí mismo. Está trillando trigo dentro de un lagar para esconderlo de los madianitas. Su pueblo está bajo presión y él mismo parece estar actuando desde el temor. Sin embargo, es precisamente allí donde Dios comienza a trabajar con él.
La historia de Gedeón nos recuerda que Dios puede llamar, formar y usar a personas que todavía tienen dudas, temores e inseguridades. La clave no está en sentirse completamente preparado, sino en aprender a creerle a Dios y obedecerlo en medio del proceso.
Cuando nuestras circunstancias distorsionan lo que creemos de Dios
En Jueces 6:12, el ángel del Señor se presenta ante Gedeón y le dice: “¡El Señor está contigo, guerrero valiente!”. La declaración parece contrastar completamente con la escena. Gedeón no parece un guerrero. Está escondiendo su cosecha y tratando de proteger lo poco que tiene.
Su respuesta revela lo que está ocurriendo en su interior. En Jueces 6:13 pregunta por qué están viviendo esa situación si Dios realmente está con ellos. También recuerda los milagros que sus antepasados contaban y se pregunta dónde están esas maravillas ahora.
El sermón señala dos ideas equivocadas que también pueden aparecer en nosotros. La primera es pensar que, si las cosas van mal, significa que Dios nos abandonó. La segunda es creer que Dios ya no obra como antes.
Dios no nos deja, nosotros a veces le damos la espalda.
Las circunstancias difíciles pueden hacernos interpretar a Dios únicamente desde lo que estamos viendo. Gedeón miraba la opresión de Madián y concluía que Dios los había abandonado. Pero mientras Gedeón cuestionaba la presencia de Dios, Dios ya estaba acercándose para levantarlo como parte de la respuesta.
El mensaje también lanza una pregunta sencilla pero profunda: Dios sigue obrando con poder, “¿lo crees?”. La fe comienza cuando dejamos de medir a Dios solamente por nuestra situación presente y volvemos a escuchar lo que Él dice.
Dios no necesita que te sientas suficiente para llamarte
Después de escuchar las dudas de Gedeón, Dios le da una instrucción directa en Jueces 6:14: debe ir con la fuerza que tiene y rescatar a Israel. Pero Gedeón inmediatamente responde con otra objeción. Su clan es el más débil de Manasés y él se considera el de menor importancia en su familia.
Gedeón está haciendo lo que muchas veces hacemos nosotros: medir el llamado de Dios utilizando nuestras propias credenciales. Mira su familia, su posición y su capacidad, y encuentra razones para decir que no puede.
Pero el sermón conecta esta historia con 1 Corintios 1:26-27. Allí se recuerda que Dios no elige únicamente a quienes el mundo considera poderosos, sabios o importantes. Dios también escoge lo que parece débil para mostrar que el resultado no depende solamente de la capacidad humana.
Esto no significa negar nuestras debilidades. Gedeón realmente tenía inseguridades. La diferencia es que Dios no permitió que esas inseguridades fueran la última palabra sobre su vida.
Dios veía algo en Gedeón que él todavía no podía ver. Antes de que Gedeón actuara como un guerrero, Dios ya lo estaba llamando “guerrero valiente”. Su identidad y su misión no comenzarían en la confianza que tenía en sí mismo, sino en la confianza que aprendería a poner en Dios.
Antes de enfrentar lo de afuera, hay que ordenar lo de adentro
La primera gran prueba de Gedeón no ocurrió frente al ejército de Madián. En Jueces 6:25, Dios le ordenó derribar el altar a Baal que había levantado su padre y cortar el poste dedicado a Asera.
Antes de conquistar afuera… tenía que ordenar algo adentro.
Antes de enfrentar al enemigo visible, Gedeón tenía que confrontar aquello que ocupaba un lugar incorrecto dentro de su propia casa. El sermón lo resume también de esta manera: antes de enfrentar a Madián, tenía que enfrentar los ídolos.
Gedeón obedeció, pero Jueces 6:27 deja claro que todavía tenía miedo. Hizo lo que Dios le había ordenado durante la noche porque temía a su familia y a la gente de la ciudad.
Eso nos enseña algo importante acerca de la valentía.
Valentía significa: hacer lo correcto aunque tengas miedo.
Gedeón no esperó hasta sentirse completamente seguro. No tuvo que eliminar primero toda inseguridad para comenzar a obedecer. Dio el paso mientras todavía sentía temor.
A veces pensamos que obedeceremos cuando finalmente nos sintamos fuertes, preparados o confiados. La historia de Gedeón muestra otro camino: podemos comenzar a obedecer mientras Dios sigue formando nuestro carácter.
Cuando Dios reduce tus recursos para mostrar Su poder
Jueces 6:34 dice que el Espíritu del Señor se apoderó de Gedeón. Después, el hombre que inicialmente se veía a sí mismo como el menor de su familia toca el cuerno para convocar al pueblo.
En Jueces 7, 32,000 hombres responden al llamado. Parecía un avance impresionante, pero Dios le dijo a Gedeón que tenía demasiados guerreros. Si Israel vencía con esa cantidad, podía terminar atribuyéndose la victoria a su propia fuerza.
Primero se fueron 22,000 hombres que tenían miedo. Quedaron 10,000. Después de una segunda selección junto al agua, finalmente quedaron solamente 300.
Humanamente, la situación parecía cada vez menos favorable. Sin embargo, Dios estaba preparando una victoria en la que quedaría claro quién había hecho posible el resultado.
La trayectoria de Gedeón fue de la inseguridad a la obediencia, y de depender de los números a depender de Dios. El hombre que comenzó escondido en un lagar terminó frente a un ejército con solamente 300 hombres.
Esta semana podemos llevar el mensaje a nuestra propia vida:
- Identifica qué concepto equivocado sobre Dios estás creyendo por causa de tus circunstancias.
- Reconoce las excusas que estás usando para evitar aquello que Dios te está llamando a hacer.
- Ordena primero lo que necesita cambiar dentro de tu vida antes de concentrarte solamente en las batallas externas.
- Haz lo correcto aunque todavía tengas miedo.
- Recuerda que tu confianza final no está en tus recursos, sino en Dios.
Tal vez hoy te identificas más con el Gedeón escondido que con el Gedeón que convoca a un ejército. Eso no significa que Dios haya terminado contigo. Él puede trabajar en medio de tu debilidad, formar tu carácter y enseñarte a obedecer paso a paso.
En Iglesia Cristiana Casa del Rey queremos caminar juntos mientras cada persona crece en su relación con Dios y descubre el propósito que Él ha puesto en su vida. Acércate a Dios, responde a lo que Él está mostrando en tu corazón y no permitas que la inseguridad tenga la última palabra.
Pastor Sergio Villarreal
